Proporcionar acceso a internet en todo el mundo

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El objetivo de llevar internet de alta velocidad a cualquier lugar del mundo parece caro e imposible, pero está más cerca que nunca. Varias empresas ya están trabajando en ello y lo hacen por una razón: alrededor del 57% de la población no está conectada, una parte del pastel demasiado grande como para dejarla escapar.

Alrededor del 57% de la población no está conectada, una parte del pastel demasiado grande como para dejarla escapar.

La ONU ya estableció un objetivo para 2020: reducir el porcentaje de gente no conectada al 50%. No obstante también se han publicado estudios de que esto no se va a lograr, de hecho, se espera una desaceleración en el crecimiento de usuarios con acceso a internet.

Sin embargo para cumplir ese objetivo, hay un primer problema que es el costo, y otro obstáculo es que muchos países contienen grandes áreas silvestres en las que no existen sistemas de conexión directa como teléfonos fijos o torres. Y frente a estas dificultades, las compañías que han innovado con sus proyectos coinciden en que la solución está en el cielo.

No sabemos si llevará años o décadas, pero lo que es seguro es que un internet más global y rápido está a la vuelta de la esquina.

Por un lado tenemos a OneWeb y SpaceX, ambas con proyectos similares: lanzar satélites que orbiten a una altura de más o menos 1.200 km. La primera pretende lanzar 600 satélites para lo cual necesitaría de 1.500 a 2.000 millones de dólares, y esperan empezar en 2019. Por su parte SpaceX es más ambicioso, proyectando hasta 4.000 satélites y habiendo comenzado ya con las pruebas. Cada satélite cubriría un área de más de 2 mil kilómetros de diámetro y ofrecería un máximo de velocidad de descarga de 17 a 23 Gigabit por segundo. Los usuarios deberán adquirir antenas satelitales (antena parabólica), que permitirán a la gente disfrutar de planes desde 1 Gigabit por segundo y baja latencia.

satelite

Ahora bien, 4.000 satélites parecen demasiados. De hecho actualmente se estiman 1.419 satélites en órbita funcionales. Además de 2.600 considerados basura flotante, y en relación a este último dato, varias instituciones se han preocupado respecto a la contaminación espacial.

Pero Elon Musk ya ha pensado en esto. En efecto, no pretende enviar los 4.000 de golpe, sino que primero enviaría 1.600 diseñados con una vida útil de 5 a 7 años, tras los que se apagan solos y entran en una órbita circular a la tierra durante meses, cayendo y desintegrándose lentamente.

Google Project Loon
Google Project Loon

Por otro lado Facebook y Google plantean ideas más limpias: aviones no tripulados y globos impulsados por energía solar. Google empezó con Project Loon que tiene como objetivo lanzar y mantener una flota de globos interconectados que comparten la red. Volarán por una altura superior a la de aviones comerciales y cada globo aguantaría unos 100 días, pudiéndose recoger una vez caído para reutilizar parte.

Facebook y Google plantean ideas más limpias: aviones no tripulados y globos impulsados por energía solar.

Ya han realizado varias pruebas y cuentan con lanzaderas automáticas capaces de lanzar un globo cada 30 minutos. Ofrecen conexión a través de LTE accesible desde cualquier teléfono con una velocidad de hasta 10 Mbps, similar al 3G.

Facebook por su parte empezó a desarrollar Aquila, que se basa en un avión no tripulado cubierto por celdas solares y con una envergadura de 42 metros, diseñados para volar durante tres meses seguidos. Al igual que Google, los aviones formarían una red conectada a internet que compartirían con los usuarios, haciendo uso de la tecnología láser para formar dicha red, pudiendo alcanzar velocidades de 10 Gigabit por segundo. El primero de estos aviones ya se ha construido y volado con éxito.

Facebook Aquila
Facebook Aquila

En vista del proyecto de Facebook, Google respondió con Project Skybender, muy similar al de Facebook aunque basado en conexiones LTE al igual que Project Loon, pero esta vez con velocidades 40 veces superiores al 4G.

Como vemos, varias son las soluciones posibles, aunque a día de hoy sea difícil saber cuál es la óptima o de cuál acabaremos haciendo uso. No sabemos si llevará años o décadas, pero lo que es seguro es que un internet más global y rápido está a la vuelta de la esquina.

Raúl Lázaro Sánchez
Universidad de Valladolid

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